jueves, 23 de febrero de 2012

LA ACCIÓN DEL VOLCÁN ¿QUÉ OCURRIÓ EN POMPEYA?

En el año 79 d.C, el Vesubio se despertó y destrozó la cuidad de Pompeya cubriéndola con sus cenizas...
Pompeya era una próspera ciudad del Mediterráneo a escasos kilómetros al sur de Nápoles que contaba con más de 25.000 habitantes. Cuatro días antes de la erupción, hubo temblores en la tierra pero la población, seguramente acostumbrada a estos fenómenos, no se asustó. El día 24 de agosto del año 79 d.C empezó la tragedia con una lluvia de piedrecitas volcánicas (piedra pómez) y luego de cenizas. Mucha gente logró huir hacia el puerto de la ciudad y subir a algunas embarcaciones.
Actualmente, se puede visitar el sitio arqueológico de Pompeya. Los hallazgos son muy valiosos: termas, anfiteatro, teatro, casas con pinturas, etc.


Conocemos la tragedia de Pompeya por unas cartas de Plinio el Joven remitidas al historiador Tácito, en las que relata los acontecimientos de aquel 24 y 25 de agosto del año 79 d.C. en la costa sudoeste de la península itálica, catástrofe en la que falleció Plinio el Viejo, tío y padre adoptivo suyo, 
Según el relato, el 24 de agosto era caluroso. Cayo Plinio (Plinio el joven), de 18 años, se hallaba con su madre y su tío (Plinio el viejo) en una villa de la ciudad de Miseno, en la bahía de Nápoles, a unos 30 kilómetros del Vesubio. 

Sorprendentemente el Vesubio hizo erupción. Plinio el viejo, que era  jefe de la flota imperial allí atracada, murió mientras intentaba salvar a quienes se hallaban en peligro en las inmediaciones del volcán. Se dio cuenta de la magnitud de la catástrofe y decidió cruzar la bahía con algunos barcos en misión de rescate, pero por causa del calor y la lluvia de cenizas y piedra pómez, no pudo desembarcar en ningún punto cercano a la montaña. Por ello se dirigió a un lugar situado a 5 kilómetros al sur de Pompeya, donde se refugió en casa de un amigo. Desde allí podían ver la violenta actividad del Vesubio, del que surgían en «varios puntos extensas capas de fuego y llamas impetuosas, a cuyo resplandor contribuía la oscuridad de la noche». 

Permaneció Plinio en la casa del amigo y al amanecer del día siguiente intentó infructuosamente volver al barco, pero murió por efecto de los fuegos y un ataque de asma. 

Fue un drama dantesco. Plinio el Joven, en Miseno, describió así la noche trágica del 24 al 25: «Solo se oían los gemidos de las mujeres, el llanto de los niños, el clamor de los hombres. Unos llamaban a sus padres, otros a sus hijos, otros a sus esposas. Muchos clamaban a los dioses, pero la mayoría estaban convencidos de que ya no había dioses y esa noche era la última del mundo». 


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