miércoles, 17 de noviembre de 2010

CORRALES DE COMEDIAS

En la España del Siglo de Oro el teatro fue una de las diversiones principales. Las obras se representaban en los llamados corrales de comedias, a menudo los patios interiores de alguna manzana de casas, cubiertos por un toldo. 

Las representaciones solían comenzar a las dos o las tres de la tarde en invierno y hacia las tres o las cuatro en verano. Duraban entre dos horas y media y tres horas, pero tenían que concluir -por razones morales y de orden público- antes del anochecer. 



El escenario solía ser sencillo. Contaba con un telón decorado y con paneles para ambientar la escena. Había también una o varias trampas de transformaciones, por las que un actor aparecía por sorpresa ante el público. Éste disfrutaba con las comedias de capa y espada, con damas virtuosas, galanes embozados y criados chismosos. No podían faltar tampoco los duelos de espada.
El teatro se llenaba bastante antes de la hora de comienzo. 

Un miembro de la compañía cobraba una entrada general en la puerta, y otros cobraban el importe de las localidades de asiento. Frente al escenario se hallaba una fila de bancos de iglesia, quedando el resto del patio para las localidades de pie de los llamados mosqueteros, la gente común. 
En medio del corral solía haber un pozo y, a veces, unas letrinas. Los acomodadores o alojeros, vendían en verano agua, fruta y frutos secos. Desde mediados de la década de 1580, las mujeres debían ocupar un corredor especial, llamado cazuela.
Las damas de la nobleza, sin embargo, podían acceder a los aposentos o habitaciones, desde donde contemplaban la función tras una reja. Las localidades de asiento de los corredores superiores solían ser ocupadas por regidores, altos oficiales, nobles y eclesiásticos. 


Los corrales se cerraban los Miércoles de Ceniza y se abrían después de Pascua. La representación teatral fue al comienzo un ingrediente más del día de fiesta, pero si tenía éxito, se extendía a los días laborables, martes y jueves al comienzo, hasta llegar a la representación diaria.


 El Corral de comedias de Almagro (Ciudad Real) es único en el mundo, y allí se puede asistir hoy día a alguna representación. En verano, el mes de julio, se hace un Festival de teatro clásico que merece la pena ver. 
Si pincháis en el enlace, podéis ver los títulos de las obras por si alguien se anima. Además, en Almagro se encuentra también el Museo Nacional del Teatro, donde, entre otras, cosas podéis ver el vestuario que se utilizaba, los primerios utensilios para los efectos especiales, carteles, etc.


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